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Hermanos Esteban Longares

Hormigón en terrenos con yesos y sulfatos: qué pedir en Zaragoza

Por qué los yesos del subsuelo de Zaragoza atacan el hormigón, cuándo obliga el Código Estructural a usar cemento resistente a sulfatos (SR) y qué pedir.

Actualizada el · Hermanos Esteban Longares

Buena parte de Zaragoza y de su entorno está construida sobre yesos. Debajo de las gravas y los limos de las terrazas del Ebro hay un sustrato de yesos del Mioceno, y en algunas zonas, como la depresión de Valdespartera, el yeso está también en la capa de limos de la superficie. Para el hormigón que va enterrado, esto no es un detalle: el agua que pasa por esos terrenos lleva sulfatos disueltos, y los sulfatos atacan el hormigón.

Qué le hacen los sulfatos al hormigón

Los sulfatos del agua del terreno reaccionan con algunos compuestos del cemento endurecido y forman minerales que ocupan más volumen que los originales. El hormigón se hincha por dentro, se fisura y pierde resistencia, y por las fisuras entra más agua, que acaba llegando a las armaduras. Es un daño lento, que no se ve el primer año, pero que afecta justo a lo que no se puede reparar fácilmente: zapatas, losas, muros de sótano y pilotes.

El estudio de riesgos naturales del Plan General de Zaragoza para la orla sudoeste de la ciudad lo resume así: en los ambientes yesíferos, los «ataques al hormigón, disolución de minerales, corrosión de armaduras» son problemas habituales que «exigen un estudio de reconocimiento específico y adecuado».

Qué dice la norma: cuándo hace falta cemento SR

El Código Estructural (artículo 43.3.4.1) es claro: si el elemento va a estar en contacto con un suelo con 3.000 mg de sulfatos por kg o más, o con un agua con 600 mg por litro o más, el cemento tiene que tener la característica adicional de resistencia a los sulfatos (SR).

La agresividad del terreno se clasifica en tres clases de exposición química:

Además del cemento, cada clase exige una relación agua/cemento máxima, un contenido mínimo de cemento y una resistencia mínima. Por eso un hormigón para un terreno agresivo suele ser de más resistencia que el que haría falta solo por cálculo.

Quién lo decide

No se decide a ojo ni al pedir el hormigón:

  1. El estudio geotécnico analiza el contenido de sulfatos del suelo y del agua del terreno.
  2. Con ese dato, el proyectista fija la clase de exposición de cada elemento y el hormigón que corresponde.
  3. El hormigón viene así en el proyecto, con la clase química al final de la designación: algo como HA-30/B/20/XC2+XA2. El «+XA2» es lo que indica que el terreno es agresivo.

Si tu proyecto no dice nada de sulfatos y la obra está en una zona de yesos, pregúntaselo a quien lo haya redactado antes de hormigonar. Es mucho más barato aclararlo antes que reparar una cimentación.

En la obra

Resumen

Si construyes en Zaragoza o en su entorno: mira en el estudio geotécnico el contenido de sulfatos, comprueba que el proyecto lleva la clase XA que toca y pide el hormigón con esa designación. Más detalles sobre el pedido en pedir hormigón para una obra en Zaragoza y en nuestra página de hormigón preparado.

Fuentes

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