Actualizada el · Hermanos Esteban Longares
En Zaragoza hay calles, naves y viviendas que se han agrietado o hundido porque el terreno de debajo se ha ido hundiendo. No es mala suerte ni una obra mal hecha: es un fenómeno geológico conocido y estudiado, las dolinas, y es uno de los riesgos naturales más característicos de la ciudad y su entorno.
Qué es una dolina
Bajo las gravas de las terrazas del Ebro, sobre las que se asienta el área metropolitana, hay yesos del Mioceno. El yeso se disuelve en agua. Cuando el agua subterránea circula por el contacto entre las gravas y el yeso, lo va disolviendo y se forman huecos. Las gravas de encima van ocupando esos huecos y la superficie baja.
El resultado son depresiones cerradas en las que el suelo se hunde de forma continuada, a razón de unos centímetros al año, con colapsos repentinos de vez en cuando. En algunas dolinas de Zaragoza se han medido hundimientos de hasta 12 cm al año. Según los geólogos de la Universidad de Zaragoza, es «un problema generalizado en todo el entorno de Zaragoza, responsable de cuantiosas pérdidas económicas en infraestructuras y edificaciones».
Dónde hay más riesgo
No todo el terreno tiene el mismo riesgo. Los estudios de la Universidad de Zaragoza señalan como factores que favorecen y aceleran las dolinas:
- Las vaguadas enterradas en el contacto entre las gravas y el yeso, por donde el agua circula más.
- Una capa de gravas delgada sobre el yeso.
- Poca arcilla en esas gravas, que las hace más permeables.
- Un nivel freático que sube y baja mucho a lo largo del año.
- El aporte de agua: riegos intensos, acequias sin revestir o fugas de las redes de agua y saneamiento.
El estudio de riesgos del Plan General para la orla sudoeste de la ciudad, por ejemplo, localizó dolinas activas en el sector entre la urbanización de Montecanal, la carretera N-II y el Canal Imperial.
Antes de construir: el estudio geotécnico
El Código Técnico de la Edificación ya exige un estudio geotécnico para edificar. En Zaragoza, además, conviene pedir expresamente que valore el riesgo de dolinas:
- Que consulte la cartografía de riesgos existente y los hundimientos conocidos en la zona.
- Que los sondeos lleguen al contacto con el yeso y den el espesor de las gravas.
- Si hay indicios, métodos geofísicos (georradar, tomografía eléctrica), que permiten ver anomalías del subsuelo sin excavar. Los investigadores insisten en que detectar pronto es la mejor forma de gestionar el riesgo.
Con esos datos, el técnico decide la cimentación. En zonas de riesgo puede llevar a soluciones más rígidas o más profundas; el propio estudio del Plan General advierte que, si hay que construir en ellas, hay que «estar dispuesto a invertir los recursos necesarios en una cimentación y un diseño de estructuras que minimice los riesgos».
Durante la obra y después: controlar el agua
El agua es el motor de las dolinas, así que casi todas las medidas tienen que ver con ella:
- Redes de saneamiento y abastecimiento estancas: una fuga continua bajo una casa es justo lo que acelera la disolución.
- Pluviales lejos de la cimentación: bajantes conducidas a la red, no vertiendo al terreno junto a los muros.
- Jardines de poco riego en las zonas de más riesgo. El estudio del Plan General recomienda jardines de tipo árido o mediterráneo y evitar el regadío intensivo.
- Rellenos y bases bien compactados alrededor de la obra, para que el agua no encuentre caminos preferentes.
Señales de aviso
Grietas nuevas en muros o soleras, puertas y ventanas que dejan de cerrar bien, aceras o jardines que se hunden o charcos que cada año son más grandes. Ante cualquiera de ellas, lo primero es que lo vea un técnico, y comprobar que no haya fugas de agua.
En qué te podemos ayudar
Hacemos la excavación, los rellenos y la compactación con nuestra maquinaria y servimos el hormigón que marque el proyecto. Si el terreno además tiene sulfatos, lee también qué hormigón pedir en terrenos con yesos.
Fuentes
- J. L. Simón Gómez, M. A. Soriano y otros: «Riesgo de subsidencia kárstica en áreas urbanas: el caso de Zaragoza». Enseñanza de las Ciencias de la Tierra, vol. 17, n.º 3, 2009, pp. 303-315.
- J. L. Simón Gómez, J. Martínez Gil, M. A. Soriano Jiménez y otros (Universidad de Zaragoza): Estudio de riesgos naturales en los terrenos de la orla sudoeste de suelo urbanizable. Plan General de Ordenación Urbana de Zaragoza, anejo 3, 1999.
